Hay un aparcamiento amplio, mesas y sillas de madera, una fuente y un kiosco-bar que suele abrir en julio y agosto. El arroyo cruza la zona entre chopos, sauces, fresnos y quejigos. A primera hora o entre semana no es raro ver gamos, algún jabalí o incluso un muflón acercándose a beber.
La poza de baño no es una piscina municipal. Una presa baja retiene el agua del arroyo: si el caudal es bueno, hay espacio suficiente para bañarse; si el verano viene seco, queda poca profundidad. El agua está fría incluso en agosto y no hay socorrista.
Desde Cazorla se toma la A-319 hasta el Empalme del Valle y se gira a la derecha por la JF-7092. Tras cruzar el Guadalquivir, se sigue la pista de la izquierda (JF-7091). A unos dos kilómetros sale a la izquierda el ramal que lleva al área. Los últimos metros son de tierra y algo estrechos: un turismo puede llegar, pero un SUV o un coche alto resulta más cómodo, sobre todo si ha llovido.


