El agua se filtra por la roca caliza de esta sierra y sale aquí, al pie de una pared. Cuando el año ha sido húmedo, la poza mide unos siete metros de diámetro y unos seis de profundidad. Según la luz, el color es verdoso o azul claro. En 1979 y 1980, buzos recorrieron 354 metros de galería inundada bajo la roca, con 17 metros de desnivel. Esa cueva no se visita: se mira desde la orilla, detrás de una valla de madera.
Alrededor hay nogales y chopos, pino laricio y quejigo. El área recreativa está a unos metros. No hace falta calzado de montaña para ver la poza si se llega en coche; sí conviene suela que no resbale en piedra húmeda. A pocos cientos de metros hay otra cueva, la Cueva del Nacimiento. Es un yacimiento prehistórico, no un recinto abierto al público, y no se entra por libre.
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